Amigos o algo más Enemigos o algo másincursores de la nocheeladil126 trocitosPINCHA EN CADA PORTADA PARA MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL LIBRO. Web oficial. Último relato: El concierto.

lunes, 25 de febrero de 2013

El androide, el pez y el acordeón

Este es mi proyecto de este mes para adictos a la escritura, Fuera de lugar. Había tres opciones de escenas con objetos fuera de lugar. He hecho las tres (las otras dos las iré colgando posteriormente). Estas eran las pautas de esta escena: Una escena erótica. Elementos fuera de lugar: un acordeón, un pez dorado y un androide. 
 El androide, el pez y el acordeón
Los labios de él trazaban un reguero de besos a lo largo del cuello de ella, mientras buscaba, frenético, sus llaves. Mientras él abría, ella le acariciaba la espalda y susurraba todo lo que quería hacer cuando estuvieran dentro.
 Luego él consiguió abrir, ambos intercambiaron una mirada cómplice y volvieron a abrazarse. Iban lentamente al dormitorio, sin dejar de besarse, cuando el androide apareció y les separó bruscamente.
—SOS. SOS. Una hembra desconocida está atacando a mi amo.
Él se sonroja, explica al robot que no le está atacando y le ordena que se ponga a hacer algo, como dar de comer al pez dorado que nada perezosamente en la pecera.
—Pero amo. El animal ya ha sido alimentado.
—¡Pues ponte a tocar el acordeón! ¡Lo que sea, mientras nos dejes en paz!
El androide salió por la puerta y, encogiéndose de hombros su amo, imaginando que iba a hacer la compra, volvió a centrarse el la voluptuosa mujer que tenía frente a sí, de la que llevaba años enamorado, procediendo a desnudarla lentamente. No había acabado de hacerlo cuando un horrendo sonido precedió al robot, que volvía a entrar en la casa tocando (sin ninguna clase de técnica, ya que no tenía el software instalado) un acordeón. 
De dónde había sacado el instrumento era un misterio, o al menos lo fue hasta que el artista callejero llegó y comenzó a gritar. Ella empezó a reír a carcajadas mientras él se deshacía en disculpas hacia el acordeonista y abroncaba al androide.
Cuando consiguió que ambos se quedaran solos de nuevo ella seguía riendo y su cabreo se fue diluyendo al darse cuenta de una cosa: antes de la escena sólo había conseguido ganarse su cuerpo, pero ahora, al hacerla reír, estaba un paso más cerca de ganar su corazón.
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Todas las historias y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

martes, 19 de febrero de 2013

Hasta que sólo quede uno

Para variar, tras tanto tiempo hablando sobre lo importante de la reputación, lo que no se debe hacer con bloggers y el resto del público y los consejos generales, doy fin al especial reputación y os traigo algo nuevo.
Este relato lo hice hace poco para un concurso de temática fantástica siniestra. Ya sabéis que me chifla el género, así que probé suerte ^^.

Hasta que sólo quede uno
El primer día de la última fase del entrenamiento los aprendices se reunieron en torno a su maestro. Éste, tras un largo momento de silencio que les puso cada vez más tensos, quitó con un gesto teatral la sábana que cubría la jaula con el primer ser vivo que usarían en su aprendizaje.
—Pero ¡si es Duncan! —exclamó uno de los alumnos. Todos se miraron nerviosos: aunque el día anterior había manifestado su intención de seguir con el entrenamiento, había desaparecido a la hora de la comida.
—En efecto. En adelante, cada día la magia elegirá al más débil de vosotros para ser el sujeto sobre el que se lanzarán los conjuros al día siguiente, hasta que sólo quede uno. Él ha sido el primero.
—Eso no es justo —protestó nuevamente el mismo alumno.
—Si no te gusta el sistema, ya sabes dónde está la puerta.
En ese momento, al percibir la cruel mirada de su profesor, el joven supo que si se marchaba, o incluso si volvía a abrir la boca, acabaría en esa caja. Así pues, decidió ser el más salvaje y el menos compasivo desde ese momento en adelante. Cuando venciera y se hiciera con el poder que tanto ansiaba ya se ocuparía de calmar a su conciencia poniendo la cabeza de su superior en una pica.
El maestro, por su parte, sonrió para sus adentros. Los que protestaban al inicio solían ser los que más espíritu demostraban tener y, si su moral no les obligaba a salir por la puerta antes de comenzar con las torturas, acababan por ser los supervivientes. Apostó contra sí mismo que ese jovencito sería el vencedor, aunque en realidad poco importaba. La magia se ocuparía de seleccionar al más apto y, cuando sólo quedara ese, solo tendría que matarle lentamente y absorber su poder.

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 Todas las historias y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

miércoles, 13 de febrero de 2013

La imagen y reputación de un escritor en internet (4): algunas directrices básicas a seguir

Después de contar lo importante que es la reputación y los comportamientos perjudiciales en relación con los bloggers y con elresto del público, voy a hablar de otros casos que me parecen bastante acertados para mejorar la reputación. Por supuesto, esto no es una regla fija, cada uno tiene su sistema y cada cual debe cultivar su reputación a su manera, porque de otro modo se notará forzado y probablemente el público perciba disonancias.
1.-Ser educado.
Una respuesta educada puede ser la diferencia entre una reacción negativa y una reacción neutra. Además, aunque en principio el destinatario haya sido un maleducado no significa que nos tengamos que poner a su altura.
2.-Ser sincero.
Seamos realistas: ahora, más que nunca, todo se acaba descubriendo. Pongo un ejemplo muy sencillo pero que se repite habitualmente, sobre todo entre escritores:
-¿Vas a ir a la presentación?
-Sí, claro (por compromiso... porque no le apetece nada).
Se acerca el día y el que ha dicho que va decide que pasa del tema, y en vez de decir que no va porque no le apetece o porque tiene otro compromiso se inventa alguna como que está malo o que ha surgido algo urgente. Al día siguiente, el autor se pone a cotillear a su colega y se encuentra con mensajes tipo: me lo estoy pasando pipa en nosédonde, justo a la hora en la que se llevaba a cabo dicha presentación.
Eso, de cara a la imagen, es penoso. Igual que lo ve el autor al que han hecho la faena, lo ve la gente que conoce a ambos, porque por lo general ni siquiera son lo bastante listos como para dar la excusa en privado, sino que la hacen pública... al igual que acaban haciendo público lo que hacían realmente en vez de ir a donde se habían comprometido a ir.
3.-Ser lo más accesible y cercano posible.
Si te preguntan, responde. Si te piden algo, responde (aunque no aceptes dar lo que piden). Si alguien te comenta que ha leído tu libro y le ha encantado, razón de más para responder. Parece de cajón ¿verdad? Pues no hay manera. Algunos no son capaces ni de darle al me gusta si les mencionas de forma positiva porque te ha gustado su libro o algo similar.
4.-Ser agradecido.
Viene al hilo de lo anterior, pero es más extenso. No estoy hablando de que, por ejemplo si te hacen una reseña, cojas el enlace y lo pongas por todas partes (yo, personalmente, lo hago, porque me entusiasman esa clase de detalles, pero eso es cosa de cada uno)... pero lo mínimo es que visites dicho enlace y des las gracias, de forma pública o privada.
Otra cosa que no se puede hacer es negarte a hacer un favor tonto a alguien que te ha hecho un favor previamente. Hablo, entre otras cosas, de esos odiosos concursitos tan de moda de “quien más likes tenga gana” o “el relato al que más gente vote gana” (reniego de ellos y nunca participo: creo que para que sea justo hace falta el anonimato, y que tengas más poder de convocatoria no significa que seas el mejor). Si has importunado a tus contactos con una petición para que te voten, lo mínimo es que, cuando ellos te lo pidan a ti, no te niegues.
5.-Pensárselo dos veces antes de escribir las cosas.
Intentar ponerse en la mente de otras personas es fundamental para evitar malos entendidos.
Un ejemplo tonto: estudiando las teorías de la irracionalidad de Ariely (muy curiosas, por cierto), se me ocurrió comentar en twitter: “La gente es tonta XD”. Iba a pulsar el botón publicar cuando lo releí y me di cuenta de una cosa: aunque me estaba refiriendo a las teorías, fuera de contexto puede interpretarse de cualquier forma. Si no lo hubiera pensado antes de publicarlo, cualquiera que lo leyera podría pensar que me refería a alguien en particular.
También he encontrado casos en los que se hace esa clase de comentarios sólo para obtener respuesta y que alguien te mencione y pregunte ¿Por? Es un error. Puede que algunos se interesen y lo hagan, pero muchos otros se darán por aludidos y se ofenderán.
6.-Aceptar las críticas (razonadas) con dignidad.
También parece obvio, pero muchos no se aplican el cuento. En mi caso, nunca me he encontrado con una crítica negativa de mis novelas pero de mis relatos... alguno que otro ha recibido un varapalo. Sé lo que se siente: te cabreas. Pero si luego reflexionas y lees el razonamiento con calma, te darás cuenta de que se da uno de estos dos supuestos:
A) No le ha gustado porque no le gusta el género o el estilo de escritura que usas. No puedes cabrearte por eso... aunque sí puedes hacerle notar (con educación y buen rollo, en privado) que, si no le gusta el género, no ha elegido la lectura más apropiada.
B) Tiene razón. Estas son las mejores, porque se aprovechan para que en el futuro no vuelva a pasar.
7.-Ser coherente. Ser uno mismo.
Lo dicho: si no eres coherente, algo sonará forzardo y a la gente le rechinará.
Por ejemplo, en mi caso tengo que reconocer que soy excesivamente sarcástica y que suelo tener mal pronto. La gente que me conoce personalmente lo sabe y es inevitable que, en mis comentarios en redes o en mis blogs, salga a relucir mi carácter. De modo que no puedo, en aras de tener una buena reputación, hacer comentarios o actuar de forma contraria a mi personalidad, porque de ser así se percibirán disonancias. Lo que sí puedo hacer es contar hasta tres y suavizar ese sarcasmo en caso de considerarlo necesario, para evitar malas interpretaciones o provocar reacciones negativas a algo inocente o sin mala intención, pero nunca fingir ser quien no soy o contradecirme para ganarme a distintos públicos.
8.-No intentar abarcar más de lo que puedes: modera tus compromisos.
Me he encontrado con algunos autores que pretenden estar en todo y hacerlo todo, de modo que se comprometen a realizar cosas que no pueden cumplir. Queda mejor decir "no puedo" que decir "cuenta conmigo" y que luego te eches atrás o hagas las cosas a medias y mal.
9.-Avisar de tus ausencias.
No hace falta que des motivos, pero si vas a ausentarte unas semanas o vas a estar poco activo lo suyo será que avises, para que la gente no espere un feedback por tu parte que no se va a producir.
10.-Manejar a los detractores, a los trolls y a los individuos que tienen algo contra ti con elegancia.
Si entras al trapo, quedarás igual de mal que ellos. Si no lo haces, acabarán por aburrirse y te dejarán en paz, quedando tu reputación intacta. Me vienen a la mente varios ejemplos recientes, tanto de los que lo han hecho como de los que no. Los que os mováis mucho por la blogosfera sabréis a quiénes me refiero. Aunque si no lo sabéis no pasa nada, el concepto está bastante claro...
11.-Tratar a los que quieren aprovecharse de tu éxito, tus contactos o tu reputación con mano firme, pero sin ensañarse.
-Mira, acabo de sacar un libro y me harías un favor si lo promocionases entre tus lectores.
-Hola, pues verás, no hago ese tipo de cosas, ni siquiera te conozco y sería injusto para mis lectores que te promocionara así por las buenas. Mucha suerte.
Así de fácil. No les das lo que quieren, pero no eres grosero. Tampoco es plan de decirle: “ni de coña, majo, búscate la vida” y luego encima pasarse tres pueblos con esa persona. Es posible que, en un tiempo, esté en posición de devolverte el ensañamiento.
12.- Aporta algo. Que no todo gire a tu alrededor:
No estoy diciendo que generes contenidos nuevos, sino que, si te topas con ellos y los consideras lo bastante interesantes, los compartas. A la gente le suele aburrir ese yo-yo-yo constante de ciertos autores, pero si les muestras algo interesante (siempre que no te apropies de ello) estarán mejor predispuestos a seguir lo que dices.

Y hasta aquí el especial reputación. Como ya he dicho, es un concepto intangible y no tiene reglas fijas, pero espero que estos pequeños consejos, muchos de sentido común, os sean de ayuda.

Números redondos

300
No se ve muy bien en la imagen y si la hago más grande se me sale, pero llevamos 400 entradas y ya somos 300 en este blog :)

martes, 12 de febrero de 2013

Hilo rojo del destino y 150 rosas en mis manos... + notas

 Hilo rojo del destino, del que soy coautora, ya está en mis manos... y ha quedado precioso, tanto por dentro como por fuera. Aquí tenéis la foto con el libro...
yo con hilo rojo del destino
Y esta también os la debí... yo con 150 rosas.
yo con 150 rosas
Por cierto, aprovecho para decir que la convocatoria para elegir nombre y rasgos del personaje de Viajera interdimensional está cerrada. Aquí tenéis el ranking. En principio la ganadora es fairytale pero os pido por favor que reviséis vuestros links, a ver si están todos, y me mandéis los que faltan (si es que falta alguno) a fernandezdeborah13(arroba)gmail.com o los dejéis en un comentario. Tenéis hasta el viernes a las 9 de la mañana (hora española). ¿Cuáles serán su nombre y apariencia definitivos?
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lunes, 11 de febrero de 2013

Y empezamos la semana con una gran noticia...

... porque mi relato, El momento de empezar, forma parte de la antología romántica 150 rosas de la editorial Divalentis, que ya está en papel (yo ya tengo mi ejemplar en casa...).
No os podéis imaginar qué emoción. Estaba en el encuentro RA cuando se dio el fallo, así que pude ver en directo todo y en cuanto acabó salí corriendo a por el cuadernito con los que estábamos dentro... ¡y ahí estaba mi nombre! 


Por supuesto, me compré el libro y ya lo tengo en casa, firmado por algunos de los participantes que también estaban en el encuentro.
Estas son las fotos del libro y de mi relato. Sólo os muestro el título, si queréis leerlo ya sabéis. Estoy en la página 22. De momento no me hago foto con el libro. Más que nada, porque después de estar desde el viernes a las tres de mediodía sin pasar por casa más que para dormir unas horitas (primero a trabajar luego a la presentación de El secreto del valle de las sombras, luego al encuentro RA y luego a la Chibi Japan Weekend... no os penséis que he estado de botellón)... tengo unas pintas de yonky que no puedo con ellas. Pero en cuanto hayan desaparecido las ojeras y la cara de "estoy-que-no-me-tengo-en-pie" me la haré y la colgaré ^^.


Pero ahí no acaba todo, no. Lo mejor (y lo que más me ha gustado, aparte de aparecer en la antología) es que nos han prometido que todos los que queramos haremos presentaciones y demás... Por supuesto, y aunque lo paso fatal para estas cosas... me apunto a las de Madrid y alrededores :)
Si queréis comprarloantes del 14 de febrero, enviad un mensaje a divalentis@divalentis.es (poniendo en el asunto "150 Rosas") y os explicarán cómo conseguirlo sin gastos de envío.

sábado, 9 de febrero de 2013

La imagen y reputación de un escritor en internet (3): algunos ejemplos de lo que no se debe hacer... en general

Después de contar lo importante que es la reputación y loscomportamientos perjudiciales en relación con los bloggers, voy a hablar de otros casos que pueden perjudicar la reputación y se hacen públicamente, donde cualquiera puede leerlas, o con no lectores que has decidido que tienen que comprar el libro a toda costa. Por supuesto, todos los ejemplos son reales... lo cual es triste.
1.-Espamear todos los grupos de facebook que encuentras con tus enlaces.
¿No os ha pasado? Entráis a facebook y encontráis como el triple de notificaciones que de costumbre, aunque no haya pasado nada especial como un evento en el que puedan haberte etiquetado. Cuando me encuentro con esto, ya sin necesidad de mirarlo todo digo: Uy. Y no falla: todas las que no suele haber normalmente son exactamente lo mismo:
XXX nombre del autor XXX ha publicado en el grupo YYY.
Y lo que ha publicado es el mismo enlace, con el mismo comentario, en todos los grupos. Sólo puedes pensar: qué tío/tía más pesado.
Variante 1 que empeora aún más la reputación: que para colmo el link no sea información relevante.
Por ejemplo: mensaje 1: voy a sacar el libro. Eso es medianamente aceptable. Pesado, porque lo leo ochenta veces, pero aceptable. Pero luego: mensaje 2 (mira la portada qué mona: he cambiado un minúsculo detalle en el que nadie se va a fijar si no lo pregono a los cuatro vientos), mensaje 3 (he empezado a maquetarlo), mensaje 4 (le he puesto una mierdecita para decorar el inicio de los capítulos), mensaje 5 (he acabado de maquetarlo), mensaje 6 (voy a hacer una preventa), mensaje 7 (lo acabo de mandar a la imprenta), mensaje 8 (ya tengo aquí los ejemplares), mensaje 9 (date prisa, que se acaba la preventa), mensaje 10 (se acabó la preventa), mensaje 11 (he hecho una oferta)... Y todos esos mensajes con su link correspondiente y publicados en centenares de grupos de facebook, en el muro del escritor, haciendo un evento...
Variante 2: que empeora aún más la reputación: que esos spam sean publicados sin permiso del propietario del grupo.
Variante 3 que empeora aún más la reputación: que esos spam se publiquen en grupos que no tienen nada que ver con los libros o que no tienen que ver con la temática del libro que quieres vender.
Variante 4 que empeora aún más la reputación: que publiques el mismo mensaje dos veces o más por semana en todos esos grupos.
2.-Invadir las biografías ajenas, añadir a grupos sin permiso, etiquetar en un intento de que tu imagen/texto aparezca en biografías ajenas y barbaridades varias
Por desgracia, estos comportamientos son los más comunes. No hay semana en que no invadan de algún modo mi muro, me etiqueten sin permiso, me añadan a grupos que no me interesan y me mencionen de alguna forma para llamar mi atención sobre algo que ni me va ni me viene. Normalmente les llamo la atención por privado pero, como vuelvan a hacerlo, les bloqueo y publico un mensaje en mi muro muy cabreada... sin nombres. Pero que yo no ponga nombres no significa que otras personas, con toda la razón del mundo, no los mencionen.
3.-Entradas/post fatalistas porque tu libro no se ha vendido
No tengo palabras cuando me encuentro con un autor haciendo un post como si fuera el fin del mundo porque no ha conseguido vender ni un ejemplar de su libro (más si dicho autor pasa de los cincuenta años: casi sería comprensible en caso de un chaval inmaduro pero...). Sí, qué penita, pero toda inversión puede fracasar. Eso también hay que asumirlo y no pretender vender lo que no has conseguido colocar despertando la pena de la gente. Un poquito de dignidad, señores.
Variante 1 que empeora aún más la reputación: quejarte, uno por uno, a todos tus amigos de facebook
Que sean tus amigos de facebook no significa que tengan que comprarte el libro. Yo, por ejemplo, tengo casi 1000 amigos. Agrego a todo el que solicita mi amistad. Si quisiera comprar los libros de todos... arruinada estaba. Que me mandes un mensaje quejándote porque no lo he comprado lo único que consigue es que te bloquee... y que esté muy predispuesta a no comprar, o incluso leer (si recibo como regalo), ese libro.
Variante 2 que empeora aún más la reputación: que la queja sea spam
O sea, que etiquetes sin permiso a la gente para quejarte de que no has vendido...
Variante 3 que empeora aún más la reputación: que además de quejarte por no vender, insinúes que tu obra es la mejor del mundo, que el que no la compra es un idiota y que tendrán un castigo metafísico por no hacerlo.
En todo caso, el idiota eres tú, por soltar semejantes barbaridades.
Lo triste, amigos lectores, es que un señor hizo esto... con las tres variantes. No dignifiqué su etiquetado con una respuesta, me limité a desetiquetarme y bloquearle.
4.-Ser un borde.
Puede sonar obvio, pero no está de más decirlo. Imaginad mi sorpresa cuando, consultando una duda en un grupo de escritores, recibo esta contestación:
Para qué, si no vas a vender nada.
Lo triste es que fue el mismo señor que cometió el cuádruple error garrafal del punto anterior.
5.-Cabrearte con los éxitos ajenos o dar muestras públicas de tu envidia
Que pienses que tu libro es la leche... vale. Pero que pienses que los de los demás son una mierda, sin haberlos leído, y critiques abiertamente a sus lectores porque han elegido ese libro en vez del tuyo... es vergonzoso. 
Que no pares de tirar pullas a un escritor que no conoces personalmente sólo porque ha tenido éxito y quieres levantar polémica porque... no sé... escribe un género que desprecias o cualquier barbaridad semejante... o crees que por denigrar los escritos de una persona vas a vender más de los tuyos... vas mal. Peor que mal.
Dejando a un lado que los seguidores de dicho autor te van a crucificar (con motivo), se va a correr la voz de que eres un imbécil y vas a perder a buena parte de los que estaban dispuestos a apostar por tu obra... conseguirás que las ventas de la persona que criticas mejoren, y más si esa persona maneja la situación con elegancia y dignidad.
6.-Dar rienda suelta a nuestro ego
No hay nada que moleste más a un lector que un escritor con ego desmedido. No quiero que el autor, que cree que su obra es el libro que revolucionará el mundo literario, me diga lo maravilloso que es él como escritor y lo buenísimo que es su libro. Quiero escuchar esas opiniones de otros lectores, no del que lo ha escrito.
Variante 1 que empeora aún más la reputación: que el autor legitime sus comentarios ególatras con las opiniones de sus familiares y amigos.
Soy genial y maravilloso. No lo digo yo, también lo dice mi madre.
Por favor, señores, seamos serios... ¿A quién no le despierta una sonrisa semejante comentario? ¿A quién no le revolotea la palabra imbécil en la mente cuando lee semejante perla?
Variante 2 que empeora aún más la reputación: compararte con un escritor conocido
Es el mismo sistema que en mis consejos para elaborar una sinopsis. Si te comparas, me iré directo al objeto de tu comparación, no a ti.
7.- Plagiar.
Y no me refiro sólo a obras o relatos, sino a comentarios, frases buenas, reseñas... ¡o incluso diseños!

En la próxima entrada... algunos ejemplos de lo que sí se puede hacer.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Dos buenas noticias

La primera, esta fantástica entrevista que me hizo Judith en su blog, Zona excéntrica.
La segunda, que El hilo rojo del destino (una historia conjunta en la que yo, por supuesto, participé) ya está a la venta en papel y a la venta en amazon.es y en amazon.com en papel. ¡Y tirado de precio!
portada hilo rojoTapa blanda: 142 páginas
ISBN-10: 1482370190
ISBN-13: 978-1482370195
Argumento: Dicen que los polos opuestos se atraen…
Caroline es una chica normal, una estudiante ejemplar que prefiere no meterse en líos y llevar una vida tranquila.
Roberto es el típico chico malo, el rebelde que pasa de todo y hace lo que le da la gana. Ambos se conocen el primer día de instituto, en un encuentro no demasiado agradable… para descubrir después que son vecinos.
Éste será el inicio de una auténtica historia de amor, un amor que superará cualquier barrera y prejuicio demostrándonos que nada es lo que parece, y que se enfrentará con un oscuro pasado que podría regresar de nuevo para atormentar a los protagonistas.
Dos personas totalmente distintas que estaban unidas por el Hilo Rojo del Destino…
¿Te atreves a conocer su historia? 
Yo ya lo he encargado y me llegará la semana que viene :). Recuerdo también que la historia se puede descargar gratis aquí.

martes, 5 de febrero de 2013

Regreso

Este relato lo hice para un concurso literario. Había que cubrir más páginas de las que acostumbro, no estaba muy inspirada y tenía tiempo libre, así que me dio por experimentar. Al final, salió algo más parecido a un esbozo de cortometraje que a un relato, porque le di un formato un tanto extraño. Evidentemente, no ganó, aunque a mí no me desagrada del todo (si me desagradara, no lo habría mandado). El nudo es un poco crepusculero, pero el desenlace me encanta. ¿Qué pensáis?

Regreso
Te he echado de menos. Ha tenido que pasar mucho tiempo, el dolor no me permitía regresar. Incluso ahora siento que no podré soportarlo. Los recuerdos son demasiado intensos, y el tiempo no cura las heridas. Lo que pudo haber sido me atormenta tanto como lo que fue. Todo iba a ser perfecto, la boda se celebraría pronto y yo era la muchacha más afortunada del lugar… hasta que apareció ella.

La mujer bajó del carruaje ante las miradas asombradas de gran parte del pueblo. Nadie había esperado que la invitada del alcalde, su sobrina Innocence, fuera tan divina. Un aura de hermosura la rodeaba, hasta el punto que nadie podría haber imaginado que detrás de esa fachada se escondía un verdadero demonio.
Phoebe y Daniel también se pararon a mirar cuando pasaron delante de la aglomeración de camino a sus respectivas casas. Innocence se fijó en él nada más poner un pie en tierra y en ese momento decidió tenerle.
Había algo en ella que no gustaba a Phoebe, aunque en esos momentos no sabía decir qué. Una intuición, quizás, o el escalofrío que sentía cada vez que estaba cerca. No eres más que una pequeña molestia insignificante, sentía que le transmitía con la mirada cada vez que se cruzaban. No obstante, tenía que callarse porque todos sus intentos de hacer notar que había algo perturbador en Innocence sólo servían para que la gente la mirara con lástima y creyeran que eran simples celos.
Poco a poco empezó a ver los cambios operándose en Daniel. Estaba distraído, no paraba de hablar de ella con absoluta admiración. No ayudaba en nada que él fuera vecino del alcalde y le invitaran a casa de éste casi a diario. Finalmente, Phoebe intentó intervenir, pero su prometido se enfadó tanto por sus sospechas que rompió el compromiso.
John, el mejor amigo de Daniel, se compadeció de ella e intentó razonar con el joven, pero ya era tarde. Fue entonces cuando se dio cuenta de que algo pasaba, pero cuando la mujer se dio cuenta del peligro le encandiló a él también, así que perdió a su único aliado.
Phoebe apenas volvió a verle en las semanas siguientes y, cuando lo hacía, estaba con Innocence y la miraba como si no estuviera del todo presente. La gente comenzó a tratar a la joven de forma diferente cuando vieron que los afectos de Daniel estaban en otra parte y, harta de la situación, se encerró en sí misma y empezó a quedarse en casa, saliendo sólo para lo imprescindible.
Un día que no le quedó más remedio que ir en busca de provisiones tuvo la suerte de encontrar a Daniel caminando solo y, cuando la vio, pareció volver a ser él mismo. Sin embargo, en cuanto Innocence se acercó volvió a cambiar.
En ese momento, mis sospechas de que había algo raro en la forma que te había conquistado se vieron confirmadas… Decidí enfrentarme a ti, intentar comprender.

Phoebe acudió esa noche a casa de Daniel a hurtadillas y sin carabina. Él no estaba en casa, pero su adversaria se dio cuenta de que estaba allí. Se le acercó sigilosamente por la espalda y la golpeó tan fuerte que cayó inconsciente de inmediato.
Cuando despertó, Innocence estaba aferrada al cuello de Daniel, succionando su sangre. Creyendo que era una escena de pesadilla, dejó escapar un sollozo casi inaudible. Pero ella lo oyó y volvió hacia Phoebe su hermoso rostro, ahora deformado por el odio y la sed de sangre. Sus ojos eran casi hipnóticos, de un rojo tan intenso como la sangre que resbalaba por su barbilla y por el cuello de Daniel, que miraba la escena como perdido. Entonces soltó lentamente su presa, y comenzó a acercarse.
-Él no será completamente mío hasta que desaparezcas. Por alguna razón, su amor por ti es capaz de reducir los efectos de la compulsión cuando estás cerca. No voy a permitirlo.
En ese momento Daniel volvió en sí, pero su leve protesta hizo que la vampiresa volviera a poner su atención en él, haciendo que volviera a su estado de hipnotismo. Aprovechando la distracción Phoebe echó a correr, pero no era lo bastante rápida. Con un movimiento imposible de captar a simple vista la lanzó al suelo y comenzó a acercarse lentamente, disfrutando del miedo de la joven. Lo último que vio antes de perder la conciencia de nuevo fue a Daniel abalanzándose contra Innocence con una mueca de desesperación en la cara.

Recuperé la conciencia en ese lugar apenas iluminado por la débil llama de una antorcha. A pesar del dolor que sentía, hice amago de enfocar la vista para ver mejor dónde me encontraba y pude verte en el rincón más alejado, encogido sobre ti mismo. Había empezado a levantarme cuando oí tu voz, apenas un susurro distorsionado por el dolor.

-No te acerques.
Phoebe no le hizo caso hasta que él alzó la vista y vio sus ojos, rojos y amenazadores.
-No te acerques o te mataré. No puedo controlarme. Me ha convertido en un monstruo. Su intención era hacerlo tarde o temprano, pero mi resistencia ha acelerado las cosas. Supliqué que no te matara. Nunca pensé que lograría librarme de su hechizo, pero no podía dejar que murieras. Ella rió, nos trajo aquí y dijo que mi castigo por rebelarme sería matarte yo, que después seré su mascota durante el resto de mi existencia. No sé qué me hizo, pero desde que desperté lo único que deseo es saciarme de tu sangre. Tu olor me enloquece, duele, así que no te acerques.
-Esto no puede estar pasando.
-No, no debería estar pasando. ¡Si te hubiera hecho caso! Creía que los celos por una mujer tan perfecta, tan santa, te cegaban. Rompí nuestro compromiso con la intención de hacerte reflexionar un par de días, de que cambiaras tu actitud. Pero en cuanto se supo ella me atrapó con su hechizo y empezó la pesadilla. Mi cuerpo no me obedecía y cuando recuperaba el control ella me obligaba a actuar como si no pasara nada, porque si no te mataría. Se alimentaba de mi sangre continuamente, porque de noche todos se quedan encerrados en sus casas, donde están a salvo, y no podía salir de casa hasta que el sol empezaba a ponerse y las sombras eran lo bastante largas como para protegerla. ¡Si te hubiera hecho caso! Te quiero tanto… y ahora soy como ella.
-No eres como ella. Podrías matarme y no lo haces. Eso significa algo.
-Ahora no lo hago. Pero la sed crece, se expande. Ya ni siquiera puedo pensar con claridad. Te voy a matar tarde o temprano, a no ser que huyamos, y ya lo he intentado todo.
-Tiene que haber un modo de salir.
-La puerta pesa tanto que tres hombres tendrían problemas para arrastrarla. Ella dice que con la fuerza completa de un vampiro es suficiente para arrastrarla. Pero yo estoy débil.
-Entonces, tarde o temprano vendrá a sacarte. No querrá dejarte aquí encerrado.
-No lo entiendes, Phoebe. Ella no vendrá, porque yo podré salir fácilmente cuando beba tu sangre.

Quedé en silencio, aterrada. Podía ver el cambio que se estaba operando en ti, tu autocontrol esfumándose a cada segundo que pasaba. No iba a salir viva de esa cámara. Aun en el supuesto de que lograras controlarte, no había ni comida ni agua, y estaba débil, me sentía enferma. La certeza de la muerte me debilitó aun más en un principio, pero luego me dio fuerzas.

-Entonces bebe mi sangre –dijo Phoebe susurrando. Daniel la miró horrorizado mientras ella empezaba a acercarse a él. –Escúchame, Daniel, incluso si no lo haces yo moriré de inanición o por pura debilidad en poco tiempo.
-No sabes lo que dices.
-Sé lo que digo. No la dejaré ganar. Nadie ha dicho que yo tenga que morir para que puedas abrir esa puerta –Phoebe ya estaba tan cerca que podía tocarle. Daniel la acercó aun más y la apretó contra sí, aspirando su olor.
-Si empiezo no podré parar. Te mataré
-Eso no lo sabemos. En cualquier caso, es nuestra mayor posibilidad –Phoebe le miró a los ojos, que empezaban a nublarse por el ansia de sangre. Le besó tiernamente y añadió –: Si yo no sobreviviera, quiero que al menos tú escapes y me vengues. Avisa a los lugareños.
Finalmente, Daniel se rindió y clavó sus afilados colmillos en el cuello de Phoebe. Notaba su fuerza incrementarse con cada trago, pero incluso cuando se supo capaz de arrastrar la puerta no podía parar. La estaba matando.
El débil susurro de Phoebe le devolvió a la realidad y apartó la boca de su cuello, tras lo cual hizo lo posible por interrumpir la hemorragia. Ella vivía, pero apenas tenía fuerzas para mantenerse despierta. Daniel la abrazó hasta que se recuperó lo suficiente, porque necesitaba que pudiera correr si Innocence intentaba detenerlos. La ayudó a ponerse de pie y logró arrastrar la puerta con un gran esfuerzo.
Según avanzaba, sostenida por Daniel, Phoebe se percató de que debían estar en alguno de los mausoleos del cementerio. Un grito procedente del lugar por el que habían venido les hizo acelerar, y al fin llegaron a la puerta principal. Daniel la abrió de golpe, pero de inmediato tuvo que apartarse. El sol inundó la estancia y él tuvo que refugiarse en un rincón oscuro, quemado y dolorido.
-Vete
-No te dejaré aquí.
-No serviría de nada que te quedaras. Intenta llegar al pueblo antes del atardecer y pide ayuda.
Phoebe vaciló unos momentos más pero, sabiendo que la supervivencia de ambos estaba en su manos, se marchó en dirección al pueblo medio arrastrándose. Antes de alejarse lo suficiente, pudo escuchar a Innocence golpeando a Daniel.

No sé de dónde saqué fuerzas para llegar. Lo único que sabía era que estabas allí, desprotegido y a solas con Innocence, que empezaba a oscurecer y que si no llegaba al pueblo antes de que llegara la noche ella saldría en mi busca. Y entonces nadie podría protegerme.

El sol empezaba a ocultarse cuando la turba de lugareños llegó al mausoleo con antorchas en las manos. Phoebe les indicaba el camino. A pesar de su debilidad, quería proteger a Daniel de la furia de los hombres en caso de que descubrieran lo que ella le había hecho.
Encontraron a Innocence en la misma cámara de la que habían escapado, torturando con saña a Daniel. Sus ojos rojos y su diabólica expresión dieron a los hombres razones suficientes para confirmar la increíble historia de Phoebe. Todos a una se lanzaron contra ella y, aunque varios murieron intentando reducirla, finalmente lograron reducirla a cenizas con sus antorchas.
Por suerte, el sol ya se había puesto cuando sacaron a Daniel de allí. El doctor no podía entender cómo seguía vivo con semejantes heridas, pero no sospechó nada.
En algún momento del viaje de vuelta, Phoebe se desplomó. Tardó varios días en recuperar completamente las fuerzas, pero en ningún momento dejó de visitar a Daniel. Había ideado un modo de llevar a hurtadillas sangre animal al enfermo que, aunque no hacía disminuía su sed, al menos le daba fuerzas, y logró que el cuarto estuviera siempre a oscuras diciendo que al enfermo le molestaba la luz.

Casi llegué a olvidar que todo había ocurrido. Nunca perdiste el control, ni necesitaste tomar mi sangre, aunque había veces que me mirabas como un sediento que no puede beber el agua que tiene delante.

Varias semanas después, Phoebe abrazaba a Daniel, ahora su marido, mientras permanecían sentados en el porche al atardecer. Habían logrado ocultar que Daniel no podía salir de noche fingiendo que había cambiado su profesión a la de cazador, lo que le obligaba a estar fuera desde el amanecer hasta la noche. Inevitablemente, Daniel se distanció de John al negarse en redondo a dejar que éste le acompañara en sus salidas, pero no le dieron ningún motivo de sospecha.
-No sé cómo puedo soportar abrazarte de esta forma, Phoebe. Deseo tanto tu sangre. No puedo casi ni respirar cuando te tengo cerca. Temo que algún día te hagas un corte y yo no pueda evitar lanzarme contra ti.
-Sé que no lo harás. De todas formas apenas tienes fuerza sobrenatural, así que podría librarme llevado el caso –bromeó, besando su mejilla. Pero entonces vio de refilón algo entre las sombras. Su tensión puso en guardia a Daniel, que se giró rápidamente. John salió de entre las sombras.
-Eras tú. Sabía que había otro por los alrededores. Demasiados animales muertos, desangrados. Todo apuntaba ti, aunque no quisiera creerlo. Vuestra conversación me lo confirma.
Antes de poder decir nada, John se marchó. Phoebe insistió para que recogieran sus cosas y huyeran cuanto antes y, aunque Daniel se negaba a pensar que su mejor amigo fuera a traicionarle, acabó por ceder.

No fuimos lo bastante rápidos. Llegaron con antorchas en las manos y nos ataron de pies y manos. No tenías los ojos rojos, te controlabas demasiado, pero necesitaban confirmarlo. Y el sol era la mejor forma de hacerlo. Hice lo posible para librarme de ellos, pataleé, arañé, grité, pero nada fue suficiente. El sol salió y la luz se acercó lentamente a ti. Pude ver el miedo en tu cara, pero aun así me dijiste Te quiero en un último suspiro, antes de convertirte en cenizas.
El sol no me había hecho daño y todos pensaron que yo era tu víctima, me ofrecieron su hospitalidad y su simpatía. Pero les odiaba por no comprender, les maldije y me marché. Ahora he vuelto de nuevo. Pronto estaremos juntos, pero antes… Antes tengo algo que hacer.

Phoebe se limpió las lágrimas de sangre de los ojos y se dirigió a la primera casa. Sus víctimas, ahora ancianos, ni siquiera llegaron a despertar antes de acabar con ellos.

En mis viajes busqué información sobre Innocence y lo que era. Finalmente encontré a uno de ellos y logré engañarle para que me transformara antes de clavarle una estaca en el corazón.
Fue casa por casa, matando a todos los que habían participado en la matanza, fueran hombres o mujeres. Cuando acabó el trabajo, se dirigió a una última puerta.

Vampiros, nos llaman. Pero yo he matado a todos los que he encontrado, para evitar que arruinen las vidas de otros como nosotros. Ahora ya no quedan más en la zona, y ha llegado el momento. Hoy es el primer día de mi vida que mato a un ser humano. Nunca he podido perdonarles y se lo merecen. Hoy también será el último día de mi vida. Pronto estaremos juntos.  
A John sí que le despertó. Era ya un anciano, y casi falleció por el susto en ese mismo instante. Pero Phoebe no le dejó morir inmediatamente. Le arrastró por todas las habitaciones de la casa, donde dormían plácidamente sus hijos y nietos.
-Muere sabiendo que, por tu traición, antes de acabar la noche toda tu familia será lo que yo soy, lo que Daniel fue.
No escuchó sus súplicas, lo único que hizo fue mirarle con odio y partirle el cuello antes de salir de la casa sin cumplir su promesa. No tenía nada contra el resto, ya que no habían participado en la matanza.
El cielo empezaba a clarear, y se dirigió lentamente a la plaza del pueblo. Se colocó en el mismo punto en que Daniel había dicho sus últimas palabras y esperó.
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 Todas las historias y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

sábado, 2 de febrero de 2013

Especial: La imagen y reputación de un escritor en internet (2): algunos ejemplos de lo que no se debe hacer... con los blogueros

En el artículo anterior hablé de la reputación de los autores en internet y de su importancia. Pues bien, en esta segunda parte voy a poner algunos ejemplos reales (sin nombres, por supuesto) con los que me he topado. Son comportamientos tan increíblemente descarados y odiosos que han dañado, a mis ojos, la reputación de los autores que los han llevado a cabo hasta el punto de que ni siquiera consideraría leer sus obras.
Por supuesto, no son todos y en esta parte me refiero sólo a lo que ciertos autores hacen con los blogueros. Puede que en principio, si es privado, pienses que no se va a enterar nadie pero... ¿acaso los bloggers no hablan entre ellos, no hacen comentarios en redes sociales? En la próxima hablaré de comportamientos más generales con los que un lector habitual puede encontrarse.
1: Exigir a un blogger que lea y reseñe tu libro, o que te haga publicidad:
Ninguno de mis blogs tiene un número impresionante de seguidores, pero aun así muchos autores se han puesto en contacto conmigo para que les de mi opinión o me lea su libro. Yo siempre estoy abierta a ese tipo de cosas, por supuesto, pero siempre que el autor tenga un mínimo de educación. Si leo un mail tipo:
Te envío mi libro xxx para que lo reseñes. Link de más información. Libro adjunto.
1.-Pienso que el que sea es un maleducado, ya que no ha sido ni capaz de decirme hola, ni adiós, ni por favor.
2.-Pongo al autor en mi lista negra.
3.-No sólo no me molesto en contestar, sino que borro el mail.
4.-Hago un comentario en redes sociales contando lo que me ha llegado al mail, aunque no pongo nombres. Este es mi sistema. No me gusta poner nombres. Pero claro, otros blogueros no son tan cuidadosos...
Variante que empeora aún más la reputación: Tener la cara dura de pedir como favor que lean tu libro... y no proporcionarlo, sino esperar que encima te lo compren:
El nivel 2 de indignación llega cuando el mensaje llega sin adjunto y con un link de compra. Una vez, antes de que mi buzón de correo se convirtiera en un circo, me dio por seguir dicho link, pensando que el libro estaría en versión gratuita, y la buena de la autora no sólo pretendía que lo comprara... había puesto la versión electrónica de un libro que no conocía ni el Tato por 10€.
Subvariante de la variante: tener la cara dura de decir que el propio blogger te lo ha pedido (cuando ni es así ni sabe siquiera quién eres) y fingir que le haces un favor rebajando "simbólicamente" el precio de tu e-book (3 € por un ebook de un desconocido... va a ser que no) ^^.
Variante 2 que empeora aún más la reputación: que dicho mensaje lleve faltas de ortografía.
En fin, creo que no hace falta decir por qué eso hace que la indignación sea doble. Una variante de la variante es que te escriba el mensaje como si fuera un sms.
Variante 3 que empeora aún más la reputación: que el libro no tenga nada que ver con la temática que el blog en cuestión tiene.
Mi blog es de un poco de todo, pero siempre narrativa. Ni reseño poesía (no me gusta) ni autoayuda (decir que no me gusta es poco para definir mis sentimientos hacia dichos libros), ni biografías (las leo, pero no me parece oportuno reseñarlas) ni libros técnicos (también los leo y muchos serían dignos de reseñarse, pero no considero que a mis lectores les puedan interesar).
Imaginad la cara que se me pone cuando recibo un mensaje impertinente de un autor que, sin saludar, ni pedir por favor, con faltas de ortografía (puede haber combinación de una o varias variantes... o incluso pueden presentarse todas juntas)... me exige que publique una entrada de información y una reseña de su libro... de autoayuda. Lo que es más, dicho libro iba dirigido exclusivamente a hombres... Sobra decir que lo hizo con un montón de blogs y que en las redes sociales hubo mucha mofa cuando se comentó esa perla de mensaje, especialmente entre las féminas, algunas de las cuales tienen blogs exclusivamente de romántica.
También me he encontrado con otros que me han enviado libros pornográficos (leo erótica, nunca porno), o de cómo gestionar redes sociales...
Variante 4 que empeora aún más la reputación: enviar varios mensajes y acabar con uno quejándote porque no han hecho lo que querías.
Creo que lo único que puede expresar por escrito este comportamiento es: ¿...? ¿Perdón?
Variante 5 que empeora aún más la reputación: hacer todo esto de forma pública y no por privado.
Ya no sólo quedas más con el blogger, invades su espacio y le cabreas más... encima lo ve más gente, que también pensará mal de ti.
Variante 6, que es ligeramente menos molesta que las anteriores: exigir a un blogger que se ha leído tu libro y ha tenido a bien comentar en redes sociales que le ha gustado que te haga la reseña cuanto antes
Es ligeramente menos molesto, pero molesta igual. Cuando se ha dado el caso, dicha reseña, que pensaba publicar dos días después porque tengo por norma publicar prioritariamente las de autores noveles... pasó directamente al fondo. Teniendo en cuenta que tengo unas setenta reseñas acumuladas, ese autor, si tiene suerte, verá publicada la reseña de su libro un año después... o más tarde.
Una variante de esta variante, que cabrea mucho más y empeora la reputación, es exigirle que te haga un especial o decirle que compre otro libro para hacer un sorteo o alguna locura similar.
2.-Quejarte a un blogger o a alguien que te ha hecho una crítica porque no es todo lo positiva que querías.
Señores, no podemos gustar a todo el mundo, cuando publicamos una obra es casi seguro que llegarán críticas negativas. Asumámoslo. Que te quejes no va a cambiar la opinión del bloguero de turno, todo lo contrario. A lo mejor había sido un poco... diplomático, en consideración a que es tu nueva obra, y decide reescribir la reseña con un tono un poco menos favorecedor. Considero oportuno quejarse, de forma privada y con educación, por supuesto, en estos supuestos:
-Que la reseña no esté razonada.
-Que el crítico ni siquiera se haya leído la mitad del libro.
Tres variantes, en este caso. Por suerte nunca me ha ocurrido, pero conozco personalmente a gente a la que sí le ha pasado.
Variante 1 que empeora aún más la reputación: que la queja sea pública. Las razones son evidentes.
Variante 2 que empeora aún más la reputación: que la queja venga acompañada de insultos.  Además de quedar como un maleducado, cabreas aún más.
Variante 3 que empeora aún más la reputación: que además de quejarte te dediques a trolear al blogger en cuestión y a acosarle o hablar mal de él. Ni explicarlo hace falta.
Variante 4 que empeora aún más la reputación: si el blogger es también escritor, ensañarte con él y con sus obras, aunque no las hayas leído ni tengas intención de hacerlo. Dejando a un lado que dar tu opinión sin habértela formado, sólo en base a tu cabreo, es una mala idea... probablemente en tus intentos por justificar ese ensañamiento acabes metiendo la pata.
3.-Fingir que sigues o que te gusta un blog para que el blogger se pase por el tuyo y lo siga.
Hola, me encanta tu blog. Pásate por el mío. Te sigo.
Y mensajes similares, con un nivel mayor o menor de elaboración pero con una idea básica: dejar tu enlace y, si cuela, conseguir un nuevo seguidor. Lo triste es que muchos ni siquiera se leen la entrada en la que publican semejantes joyas y a veces resulta hasta divertido leer sus comentarios en esos contextos.
Variante 1 que empeora aún más la reputación: que tenga faltas de ortografía. Eres escritor. Si lo primero que lee alguien son tus faltas, mal andamos.
Variante 2 que empeora aún más la reputación: que lo publiques en el blog de alguien que ya te sigue. Quedas mal, y sólo consigues que deje de seguirte alguien que ya te sigue.