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domingo, 29 de noviembre de 2009

nuevo experimento con arcilla

Mi último sujetalibros. Bueno, lo que es la foto no ha quedado muy allá, pero se ve bien lo que es: un dragón en una cueva. El bicho es inmenso, así que ha quedado atrapado con sus joyas (bueno, lo reconozco, la idea era que la cueva fuera más grande, pero es que me quedé sin arcilla.

Me ha quedado con más cara de dragón que los otros dos dragones, pero aun así sigue siendo un dragón muy infantil. En fin, seguiré intentándolo siempre que me vea con los nervios hasta arriba y encuentre un ratito para hacer chorradas...

sábado, 21 de noviembre de 2009

Mi primer relato en un libro

Dentro de poco saldrá a la venta Miradas de Navidad 5 (ISBN: 978-84-937434-1-3) de la Editorial La Fragua del Trovador, un libro solidario en el que se publicará un cuento mío, El pueblo de las montañas.
Más información: La Fragua del Trovador.
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sábado, 14 de noviembre de 2009

La red

Por fin tiene internet en casa y en esos momentos es la persona más feliz del mundo. Lo primero que hace es entrar en una de esas redes sociales, de las que tanto le habían hablado. Cuando aun no ha metido todo lo que quería meter en su perfil, se da cuenta de que puede entrar en los perfiles de otros. En ese momento se sumerge en las vidas de los demás, navegando de un perfil al perfil del amigo, del perfil del amigo al perfil del amigo del amigo. Inmersa en la vida de los demás, se olvida de que tiene vida propia. Mira, lee, cree conocer a desconocidos y se ve aceptada por ellos. No les ha visto en persona, pero conoce sus caras, sus aficiones, dónde nacieron, estudiaron, y salieron de marcha. A veces ve a gente en la calle cuya cara conoce de la red. Ella sabe quienes son, aunque ellos no la conozcan, y eso la divierte.

Poco a poco, se olvida de misma, tan perdida está en la red. Pero un día encuentra un perfil vacío con su nombre. El perfil que había dejado a medias. Empieza a llenarlo, recupera su vida. Pero pronto se da cuenta de que así todo el mundo podrá conocer su vida, de que todos conocerán su cara, sus aficiones, dónde nació, estudió, y salió de marcha. Se da cuenta de que gente de la calle que hubiera visto su cara en la red sabrá quién es ella, aunque no los conozca. Eso ya no la divierte tanto. Así que vacía de nuevo su perfil y vuelve a navegar por la red de perfiles. Vuelve a olvidar que tiene vida, pero eso la da cierto poder, cierto sentido de importancia.

domingo, 1 de noviembre de 2009

El precio de la inmortalidad

El Divino ofreció la inmortalidad a aquel que le entregara el mejor presente, con la condición de que los que le dieran regalos que no le agradaran recibirían la muerte.

La inmortalidad tiene un precio que pocos conocen y menos se atreven a pagar. Así, ansiando la inmortalidad, el rey ofreció su reino, el mercader a sus esclavos, el rico su oro y el sacerdote mil sacrificios humanos. Todos recibieron la muerte como recompensa, y sólo una persona tuvo el valor de arriesgarse a ofrecer algo más. Esa persona pagó con su alma y recibió la inmortalidad, pero una eternidad en un cuerpo vació es un castigo, y tuvo todo el tiempo del mundo para arrepentirse del negocio.