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miércoles, 27 de mayo de 2009

Inconformismo vital

La joven recién licenciada pasa por delante de la tienda de la adivina, le pica la curiosidad y decide entrar. Cuando la anciana pregunta qué desea saber, ella responde que no le termina de gustar su vida y que desde que empezó la universidad, siempre se había preguntado cómo hubiera sido su vida si se hubiera ido por ciencias, como le aconsejaban todos, y no por letras. La vieja adivina le muestra un espejo y le pide que mire fijamente…

La joven recién licenciada pasa por delante de la tienda de la adivina, le pica la curiosidad y decide entrar. Cuando la anciana pregunta qué desea saber, ella responde que no le termina de gustar su vida y siempre había querido saber qué hubiera sido de ella si hubiera decidido trabajar en vez de estudiar. La vieja adivina le muestra un espejo y le pide que mire fijamente…

La joven trabajadora pasa por delante de la tienda de la adivina, le pica la curiosidad y decide entrar. Cuando la anciana pregunta qué desea saber, ella responde que no le termina de gustar su vida y que siempre se había preguntado qué hubiera pasado si no hubiera dejado a su novio del instituto cuando acabaron el bachillerato. La vieja adivina le muestra un espejo y le pide que mire fijamente…

La joven trabajadora, divorciada después de dos años de matrimonio, pasa por delante de la tienda de la adivina, le pica la curiosidad y decide entrar. Cuando la anciana pregunta qué desea saber, ella responde que no le termina de gustar su vida y que siempre se había preguntado qué hubiera pasado si hubiera tenido hijos. La vieja adivina le muestra un espejo y le pide que mire fijamente…

La joven trabajadora, madre de dos hijos, pasa por delante de la tienda de la adivina, le pica la curiosidad y decide entrar. Cuando la anciana pregunta qué desea saber, ella responde que no le termina de gustar su vida y que siempre le hubiera gustado saber si su vida hubiera sido mejor si hubiese dejado a su novio del instituto antes de casarse y tener hijos. La vieja adivina le muestra un espejo y le pide que mire fijamente…

La joven trabajadora, soltera, pasa por delante de la tienda de la adivina, le pica la curiosidad y decide entrar. Cuando la anciana pregunta qué desea saber, ella responde que no le termina de gustar su vida y desea saber, si es posible, cómo hubiera sido su vida si no hubiera dejado los estudios y se hubiera ido por letras, que era lo que le habría gustado hacer. La vieja adivina le muestra un espejo y le pide que mire fijamente…

La joven recién licenciada vuelve a la realidad y aparta su vista del espejo, ahora un espejo común y corriente, y mira interrogativamente a la anciana adivina, que la mira a su vez divertida desde detrás de su bola de cristal.

-No lo entiendo ¿Qué es lo que he visto exactamente?- pregunta desconcertada, en vista del silencio de la adivina.

-Lo que has visto no es ni más ni menos que eso, presentes alternativos, lo que hubiera ocurrido si te hubieras decantado por otra opción diferente a la que has escogido para vivir.

-Pero yo no soy como ellas, al menos en algunos detalles.

- Las decisiones que tomamos nos dan forma como seres humanos y determinan nuestro futuro, por mínimas que sean. Eras tu, pero a la vez no lo eras. Eras lo que habías elegido ser.

-Pero ¿por qué siempre aparecía en esta tienda, preguntando por lo que podría haber sido?

-¿Quién sabe? Posiblemente, porque tú estabas destinada a aparecer aquí, quizás para aprender algo, quizás simplemente para matar tu curiosidad, o quizás por ningún motivo en particular.

-¿Cómo es posible que siempre dijera lo mismo, que no me termina de gustar mi vida?

-Ah, muchacha, pero eso está en la naturaleza humana. ¿Qué seríamos si no lo cuestionáramos todo, incluso nuestras propias decisiones? ¿Quién no mira atrás de vez en cuando, sobre todo en las decisiones difíciles? ¿Qué clase de seres humanos seríamos si nos conformáramos con lo que tenemos?

La joven universitaria, incapaz de responder, pagó lo acordado con la adivina y se marchó de la tienda. Tenía mucho en lo que pensar.

viernes, 8 de mayo de 2009

Espejito, espejito...


Este es un espejo imán que hice como experimento. El imán funciona, aunque se nota que es artesanal... El próximo saldrá mejor.

Este es un espejo que hice hace tiempo para la entrada a mi habitación. Reflejados están los posters de El señor de loas Anillos. Muy pasados, lo sé, por eso en cuanto encuentre con qué sustituirlos los quitaré.