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viernes, 27 de febrero de 2009

El juego (parte 2)

Las sombras envolvían un callejón de Capital, en el cual esperaba un noble. Finalmente, apareció el hombre con el que se había citado, tapado por una capa larga y ocultando el rostro bajo un sombrero de ala ancha.

-Extrañas circunstancias en las que nos encontramos, para que un Powem cite a un Moskley para negociar algo –dijo éste con voz intrigada.

-Alianzas más extrañas aun están en marcha, y tenemos un negocio entre manos que puede beneficiar ambas casas.

-Me intrigas, mi noble amigo, por favor, continua. Cualquier posible beneficio es digno de ser estudiado.

-La casa Velhame tiene interés en rodear a la casa Moskley para atacarla por ambos flancos y para ello se ha fijado en nuestra casa, en busca de una alianza contra la vuestra.

-¿Y qué os lleva, pues, a querer negociar con nosotros?

-Sus condiciones no nos favorecen todo cuanto deberían, y no desean ceder. No obstante, nos favorecería mucho una alianza con la casa Moskley, tanto por cercanía como por la posibilidad de librarnos de un rival en el Juego.

-Continúa.

-Al parecer, para llevar a cabo su plan, necesitan llevar a la mitad de sus mercenarios hasta nuestra área de influencia. No nos agrada la idea de que infesten nuestras tierras de esa clase de gente, con la que no tenemos ni queremos tener trato. Para que sus hombres pasen a nuestro territorio, además, deberán hacerlo por vuestras tierras a escondidas y de noche… y ahí es donde entráis vosotros.

-Comprendo. ¿Sugieres, pues, una emboscada? ¿Qué ganaría la casa Powem con esto?

-No solamente librar nuestras tierras de una plaga de mercenarios pagados por los Velhame. Tres de nuestros hombres se han infiltrado en ese ejército de mercenarios. Serán fácilmente reconocibles por su vestimenta. Si estáis dispuestos, proponemos lo siguiente: debéis matar a todos y dejar con vida solamente a nuestros hombres, que están dispuestos a dejarse capturar y ser llevados ante nuestro familiar, el rey. Cuando sean interrogados, están dispuestos a declarar que son miembros del ejército de los Velhame, mandados por el hijo de la Mano Derecha, Spirf. Además, dejarán el aire la sospecha de que también está implicado Tonegr. Eso es motivo más que de sobra para que se forme un Tribunal, que investigará las intrigas que está llevando a cabo nuestra Mano Derecha. En menos de una semana, la guardia real prenderá a Tonegr, porque está claro que, a pesar de la prohibición de que el Mano Derecha siga llevando los asuntos de su familia, Tonegr sigue haciéndolo. Sólo se necesitan sospechas sólidas para abrir el Tribunal, y esas las proporcionarán los soldados que capturaréis.

-No puedo aceptar vuestras condiciones sin consultar con los que están por encima de mí, pero os aseguro de que hay muchas posibilidades de que esta alianza vea la luz… y de sus frutos -dijo el hombre, tras lo cual se dio la vuelta y se perdió entre las sombras.

****

Un mes después, una multitud se agolpaba en la plaza mayor de Capital. Las ejecuciones de altos mandatarios no eran comunes, y mucho menos las de un Mano Derecha. La grada que habían dispuesto para los nobles también estaba a rebosar. Sólo faltaban los miembros de la familia Velhame, por razones obvias. La conspiración de los Moskley y los Powem había supuesto un durísimo golpe para la familia, un golpe que les había sacado completamente del Juego en medio de la más absoluta vergüenza y deshonor, del que tardarían años en recuperarse.

La multitud se sumergió en un respetuoso silencio cuando el cortejo real hizo su entrada. Los tres primeros, por supuesto, eran el propio rey; su bella reina, Cont, una mujer de la que no se sabía nada porque al parecer ni siquiera era noble; y Speau de la casa Unmerko, su nueva Mano Derecha. El rostro del rey era una máscara pétrea. Por el contrario, el rostro de su nuevo heredero, aunque pretendía disimularlo, reflejaba su contento y se pavoneaba triunfal mientras avanzaban. Sólo un paso detrás de él, se encontraba Raming de la casa Powem, que seguía ostentando el puesto de Segundo Consejero, pero que, por su propio porte e indumentaria, pasaba muy desapercibido.

Cuando se hubieron sentado en sus lugares de honor, la multitud estalló en vítores a su rey que, debido a sus políticas en beneficio de los no privilegiados, era muy querido por el pueblo. Luego se volvió a hacer un pequeño silencio cuando los sentenciados entraron al patíbulo, pero esta vez no duró mucho, porque pronto empezaron a proferir todo tipo de insultos y gritos contra ellos, tirándoles objetos contundentes y basura con objeto de humillarles.

Conservando la dignidad hasta el final, Spirf y Tonegr de la casa Velhame escucharon sus acusaciones con la cabeza alta y, sin suplicar, dirigieron su última mirada a los miembros de la casa Powem, sus auténticos verdugos, cuando les ponían la soga al cuello. En sólo unos pocos segundos, todo había acabado.

****

La casa Unmerko estaba en su mejor momento. Una vez que había caído la casa Velhame, los corsarios que le habían hostigado en nombre de ésta se habían pasado a su bando. Ahora, formaban parte de su red de contrabando. De hecho, su buena suerte había sido mayor que eso. Todos los condados de la costa, a excepción de la costa del extremo sur, perteneciente desde hacía siglos a la casa Powem, se habían unido a la casa Unmerko cuando les habían llegado rumores de su relación con los corsarios. Ahora, monopolizaban tanto el comercio marítimo legal como el ilegal, dado que la casa Powem no tenía ninguna relevancia comercial en el reino, aunque últimamente llegaban desconcertantes rumores sobre sus buenas relaciones comerciales con el país vecino.

Con toda la confianza que despertaba el saber que más de la mitad del poder comercial del reino le pertenecía a su casa, Speau de la casa Unmerko paseaba por las inmediaciones del palacio real como si ya le perteneciera. Al rey no le interesaba deshacerse de él como Mano Derecha, porque eso podía ser desastroso para la economía general. Su única preocupación, pues, era mantenerse con vida y, quizás, buscar una esposa bonita cuya familia perteneciera al área de influencia de los Moskley.

Pensando en su buena estrella con una inmensa sonrisa de superioridad en su rechoncha cara, tropezó con una raíz que sobresalía un poco del camino. Eso le salvó la vida. Una flecha de ballesta pasó rozando su costado, de no haberse caído le habría atravesado el corazón con excelente puntería.

-¡Asesino! ¡Un asesino en palacio! –gritó histéricamente -¡Guardia! ¡A la Guardia!

Rápidamente, aparecieron soldados en el camino y se dirigieron al asesino que, viéndose acorralado, agarró un extraño recipiente que colgaba de su cuello y bebió de él, poniéndose rápidamente rígido y cayendo muerto al suelo antes que los guardias llegaran hasta él.

Todavía con el susto en el cuerpo, se encaminó a sus aposentos, agradeciendo su buena estrella más que nunca. Necesitaba tiempo para estar a solas y pensar en su venganza. Sólo había un grupo de asesinos cuyos miembros se suicidaran de ese modo cuando fallaban en su misión. Y era un secreto a voces que recibían su sueldo de los Moskley.

****

-Nuestro asesino ha fallado –dijo el Jefe de Estrategia de la casa Moskley a Casob, el cabeza de familia de ésta.

-Lo –respondió el hombre con total tranquilidad. Las noticias corrían veloces cuando había una red de espías tan intensa, que rivalizaba incluso con los de la casa Unmerko.

-Deduzco que estabais preparado para tal eventualidad, mi señor.

-Desde luego que sí. Yo pondero siempre todos y cada uno de los posibles inconvenientes y les doy solución antes de que pasen. Ya he dispuesto algunos de mis espías cortesanos para que sigan a Speau Unmerko y para que mantengan cerca a los guardias reales. Ese hombre es tan idiota que seguramente ni siquiera va a esperar a que otro haga el trabajo por él. Cuando esté contratando a un asesino para que acabe conmigo, nuestros cortesanos solamente tendrán que avisar a la guardia haciéndoles creer que se trata de una conspiración contra el rey.

-¡Magnífico plan mi señor! Pero hay muchas posibilidades de que Speau salga de ésta.

-Tampoco hay motivos de preocupación por eso. Ya hay un par de asesinos más en camino –dijo Casob con una cruel sonrisa en el rostro.

viernes, 20 de febrero de 2009

El juego (parte 1)

Nota previa de la autora: este relato es de política ficción y por tanto un poco complicado de seguir, y además es tan largo que lo tendré que colgar en 3 ó 4 entregas, yo aviso para que no haya luego quejas. Si seguís el mapa, os irá mejor al leerlo. Aprovechando, comunico que el número de visitas de viajerainterdimensional.blogspot.com ha alcanzado un número aceptable y que lo retomaré en breve.


Era un monarca débil, así que toda la corte supo rápidamente que era fácilmente manejable. Y empezó el Juego. Lo primero que hicieron fue disminuir el poder del propio monarca en su favor. No lo suficiente como para despertar la desconfianza de éste y los odios del pueblo, pero lo bastante para ser imprescindibles a la hora de tomar las decisiones… lo bastante para acabar con la ley de sucesión, que implicaba la imposibilidad de todo el que no fuera descendiente directo del rey de acceder al trono. Pocos eran los jugadores, sólo un puñado de cabezas de familia de la alta nobleza, pero el Juego era así. El resto de nobles sólo tenían que tomar partido… y rezar a los dioses, conocidos y desconocidos, por haber hecho la elección correcta. Si no la habían hecho, estaban condenados a muerte, o a algo peor, cuando sus antiguos enemigos se alzaran en el poder.

El sistema era sencillo. Los jugadores mantenían una guerra interna, pero no utilizaban sus ejércitos. Estaba todo permitido: bloqueos económicos, aduanas imposibles, alianzas, traiciones, asesinatos… Cualquier acto de guerra interna que no fuera contra las leyes, o que de serlo no fuera descubierto, era válido. Cualquier cosa que sirviera para ganarse el favor del monarca y convertirse en su Mano Derecha. El rey era intocable, y su Mano Derecha sería el que le sucediera en el trono, aunque hasta entonces carecía de poder político, al menos de forma directa, pues, al ser el favorito del monarca era el que más influencia tenía en sus decisiones. Por eso el Juego nunca acababa, porque los jugadores no solamente debían llegar a ser Mano Derecha del rey, sino que también debían mantenerse en el poder. Y, a diferencia del rey, la Mano Derecha no era intocable. Por no mencionar el hecho de lo volubles que se volvían los monarcas cuando les ponían la corona sobre sus regias cabezas… cosa de la cual se habían encargado los primeros jugadores, al haber contratado magos que lanzaron todo tipo de hechizos sobre la corona con el fin de continuar el Juego desde entonces hasta el fin de los tiempos.

****

Trescientos años después del Primer Juego, todo seguía igual. Acababa de llegar al poder Nolog de la casa Powem, que, sorprendentemente, había sido el primer noble lo bastante inteligente como para ser Mano Derecha del rey durante nada más y nada menos que 10 años. Cómo lo había conseguido, era un misterio que a todos los jugadores les hubiera encantado conocer. De aspecto poco vigoroso y simplón, Nolog no destacaba en nada. De hecho, pertenecía a una familia de altos nobles que era tan poco poderosa que no había tenido un Mano Derecha nunca. No tenían un gran ejército, ni una economía poderosa, ni tratos con ladrones, asesinos, mercenarios o corsarios. De hecho, nadie sabía tampoco cómo habían logrado prosperar lo suficiente como para no ser borrados del mapa como había pasado de vez en cuando como otras familias de la alta nobleza que no habían logrado escalar posiciones.

Al igual que muchos de los reyes que le habían antecedido, Nolog hizo que su Mano Derecha fuera un miembro de su familia. Eran los hechizos de la corona (algo que nadie sabía), los que hacían al rey lo bastante manejable y voluble para que siguiera el Juego y le impedían intentar cambiar las leyes de sucesión. Tardaban unos cuantos meses en hacer efecto, según la fuerza de voluntad que tuviera el coronado. Poca debía de tener, pues sólo un mes y medio después de recibir su corona, Nolog relegó a su familiar Raming de la casa Powem al puesto de Segundo Consejero, a favor de Tonegr de la casa Velhame.

Eran en esos tiempos familias lo bastante poderosas como para ser de relevancia en el Juego las casas Velhame, Moskley, Unmerko y, por supuesto, la casa Powem.

****

Tonegr de la casa Velhame se reunió con sus ayudantes. Ayudantes de nombre, porque ningún noble se atrevería a llamarse consejero de un jugador… porque eso implicaba el riesgo de ser aniquilado junto con éste si fracasaba. Ahora que había logrado el puesto de Mano Derecha, debía fijar la estrategia a seguir para mantenerse en el poder el mayor tiempo posible, reducir el poder de los otros jugadores y mantenerse vivo en el intento.

-La casa Powem no merece ser tenida en cuenta, realmente, no son más que una panda de palurdos con suerte –dijo su primo Deuv. Tonegr no podía evitar pensar que ese hombre era un idiota, pero estaba ligado por matrimonio a uno de los condados menores aliados a su casa más importantes e influyentes, así que debía mantenerlo cerca de él para evitar que se sintiera tentado a aliarse con sus enemigos… aunque por ello tuviera que soportar sus constantes comentarios sin sentido.

-Ya hemos subestimado a la casa Powem una vez, y ahora nos encontramos con uno de sus miembros hecho rey. Hay que tenerla muy en cuenta –respondió Spirf, su hijo primogénito, que había tomado el mando de la familia ahora que él era la Mano Derecha. Le había enseñado bien, y confiaba en que llevara las riendas de la casa Velhame con eficacia hasta que el rey decidiera cambiar de Mano Derecha, cosa que no deseaba para nada pero que era muy probable dada la rapidez con que había renunciado a su primera Mano Derecha.

El viejo Terar, que era Jefe Estratega de su casa, se levantó del asiento y señaló el mapa político.

- La casa Moskley y la mayor parte de sus vasallos se interponen entre la Casa Powem y nosotros. Solamente uno de nuestros vasallos linda con su área de influencia que, aunque poco extensa, rodea su territorio íntegramente. Nuestros mercenarios y bandidos lo tienen muy difícil para hostigarles. He recibido nuevos informes. Sus vasallos, además, están tan ligados a la Casa Powem que es imposible hacer que cambien de bando. Todo esto se nos había pasado por alto. Además, según nuestros espías han descubierto recientemente, esta casa es la única que tiene acuerdos comerciales con el país vecino, lo que significa que probablemente un bloqueo no le afectaría demasiado. Siempre habíamos creído que era una casa comercialmente débil por su poca actividad mercantil en nuestro reino, pero su actividad comercial sorprendentemente es muy importante allí.

-Son datos preocupantes ¿Qué propones? –preguntó el Mano Derecha, alarmado por el poder que ocultaba en realidad la casa Powem. Eso no había entrado en sus planes.

-Una alianza. Si lo hacemos, tendremos a la casa Moskley rodeada y podremos hostigarla desde ambos flancos. Además, eso nos daría ventaja para conseguir el vasallaje del condado de Horang y tendríamos salida al mar a través de nuestros vasallos del sur. Como hace años que controlamos y tenemos en nómina a todos los corsarios para que hostiguen a la casa Unmerko, tendríamos la oportunidad de crear una flota poderosa.

-No obstante, no ha habido una alianza en este reino desde los tiempos de Ciao de la casa Igr y Esp de la casa Serab… y acabó con la destrucción total de ambas casas cuando una de ellas traicionó a la otra a favor de otra casa y fue traicionada a su vez por ésta.

-Es mi recomendación. Creo que deberíamos arriesgarnos, si tomamos las precauciones precisas, no deberíamos preocuparnos. Pero la decisión es tuya, por supuesto.

-Pensaré en ello. Cambiemos de asunto ¿Qué hay de nuestros progresos con la casa Unmerko?

-Nuestros corsarios, como ya he dicho, siguen hostigando sus barcos comerciales, y no son capaces de encontrar nuestro paso de las montañas, pero han infestado nuestros bosques de bandidos y nuestro comercio interno se está resintiendo notablemente. Por lo que sabemos, tienen tres espías por cada uno que tenemos nosotros. Y además la casa Moskley presiona al condado de Batrix para obtener un paso seguro y directo hacia el mar. Si lo logra, su economía mejorará notablemente, y es posible que se forme una alianza con la Casa Unmerko para acabar con nuestros corsarios.

-Quiero todos los trapos sucios de nuestro querido vasallo el conde Batrix. Por su promiscuidad, seguro que encontramos algún escándalo que quiera mantener en secreto. Luego, solamente tenemos que darle a entender que si cambia de parecer respecto a nuestra alianza, ese secreto saldrá a la luz. Mandar emisarios que negocien con la casa Powem. Que sean de confianza, y a poder ser de alto rango. Debemos mantener el secreto el máximo tiempo posible. Enviar también a algunos de nuestros espías a que filtren rumores en los territorios controlados por las casas Moskley y Unmerko para que se corra la voz de que la casa rival va atentar contra la vida de los líderes. Eso bastará para evitar posibles alianzas entre ellos.

-Entendido, mi señor.

-¿Alguna otra novedad en el Juego?

-Probablemente muchas, mi señor, pero no las conocemos.

-Bien. En tal caso, moveos. Hay mucho que hacer.

sábado, 14 de febrero de 2009

venganza

Él era rico, apuesto, el soltero de oro. Todas las damas pretendían cazarlo con mil argucias. Ella, del montón, poca cosa. No obstante, por alguna secreta razón del destino, trabaron amistad, hasta que ella, loca de amor, confesó sus sentimientos

-¿Ya está?¿Eso es todo?¿Tanta tontería para esto? –dijo él enfadado – francamente, querida, esperaba algo más de ti.

Dolida y deseosa de venganza, se fue. Años después volvió. Nuevo aspecto, nueva identidad, y le encontró soltero. Así había permanecido porque un día rechazó a la única persona a la que había amado. Pero eso no lo sabía nadie. Y trabaron amistad. Todos les veían como la pareja perfecta, y él pronto quiso algo más. Ahí estaba, lo que siempre había soñado. Sin embargo…

-¿Ya está?¿Eso es todo?¿Tanta tontería para esto? Francamente, querido, esperaba algo más de ti.

No dejó escapar sus lágrimas hasta darse la vuelta. El rostro de él había reflejado su reconocimiento. La venganza es un plato que se sirve frío, pero a veces sabe amarga.

viernes, 6 de febrero de 2009

algunos esbozos más recientes


Estas imágenes son pruebas de lo mucho que me aburro en clase. A veces me da por hacerlo a lo grande, como es el caso, y a veces lleno un folio con decenas de dibujos pequeñitos. El caso es que el aburrimiento es el factor clave en mi producción. En serio.

El hombre cachas no me salió demasiado bien, pero bueno, es que es difícil concentrarse en dibujar un tío bueno cuando te están dando una aburrida clase sobre cómo acentuar palabras (creo recordar que fue en esa clase), ni que estuviéramos en primaria.

La elfa me salió algo mejor, pero dibujar a mujeres siempre es me ha dado mejor que dibujar hombres, quizás porque hubo una época en que quise ser diseñadora (si viérais lo desastre que soy vistiendo, os reiríais)

En cuanto a los dibujos pequeños, solía colgarlos en viajerainterdimensional.blogspot.com, pero, en vista de las gran cantidad de visitas recibidas (3 en un mes, es abrumador) he decidido dejar ese blog por un tiempo, ahora que estoy liada con otras cosas, así que, hasta que lo retome, iré colgando los dibujos pequeños en este blog también.